Es el tratamiento estético más pedido y también el que más mitos carga. Vamos a separar lo cierto de lo que se dice en redes.

¿Qué es el blanqueamiento?

Un procedimiento que aclara el tono de los dientes usando agentes como el peróxido de hidrógeno, aplicado en consulta en tiempos controlados, o en casa con cubetas personalizadas y peróxido de carbamida durante 7 días. Bien indicado y bien ejecutado, es seguro para el esmalte.

Mitos frecuentes

“Daña los dientes”: falso cuando lo hace un profesional con productos certificados y una limpieza previa. El riesgo real está en los kits informales y en las “recetas caseras” con limón o bicarbonato, que sí desgastan el esmalte.

“Sirve para cualquiera”: no. No se recomienda en menores de edad, embarazo o lactancia, ni en dientes con reabsorciones en la raíz. Tampoco aclara restauraciones (resinas o coronas), por eso la valoración previa es obligatoria.

“Es para siempre”: dura alrededor de dos años, y ese tiempo depende de tus cuidados.

Cuidados para que dure

  • Limpieza profesional antes del tratamiento, imprescindible para que el producto actúe parejo.
  • Evitar alimentos y bebidas oscuras: café, vino tinto, curry y similares, sobre todo los primeros días.
  • Evitar cigarrillo y alimentos muy ácidos.
  • Usar enjuagues incoloros.

Blanqueamiento dentro de un plan mayor

Muchas veces el blanqueamiento es la primera etapa de un diseño de sonrisa: primero el tono, luego forma y contorno. En tu valoración te decimos qué combinación logra el resultado que buscas sin procedimientos de más.

Agenda tu aclaramiento

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